martes, 22 de marzo de 2011

A nivel del mar o a nivel de las nubes?

Durante mis vacaciones tuve la oportunidad de visitar la zona del desierto de Atacama en la tercera región y durante 15 días tuve la suerte de ver diferentes especies de aves y mamíferos  de los que estaba acostumbrado a ver habitualmente.

Ya en terreno me pude dar cuenta de las grandes diferencias que hace estar disparando en altitud o a nivel del mar.

Como montañista, sé perfectamente que el cuerpo está sujeto a una serie de condiciones que en la normalidad de nuestras vidas no nos damos cuenta como es la respiración, frecuencia e intensidad de los latidos del corazón.

A nivel del mar casi no nos percatamos de estas características pues son tan imperceptibles que casi pasan desapercibidas, sin embargo, en altitud, como esta vez que estuve entre 4.000 y 6.400 metros la diferencia se hace notable, sobre todo al momento de sostener una cámara y tratar de aguantar la respiración aunque sea sólo por algunos segundos para obtener la toma que queremos.

Disparé muchísimas veces y el resultado no cambiaba mucho, la foto era buena pero la trepidación me acusaba. La mayoría de las fotos estaban movidas ya fuera a pulso o apoyado en alguna roca. Es que la altitud nos hace cambiar la respiración acelerando las inspiraciones tanto en frecuencia como en intensidad para compensar la disminución de oxígeno en el aire y para qué hablar del corazón que patea con fuerza dentro del pecho y ni pensar en aguantar la respiración porque el cuerpo rápidamente te recuerda que no hay oxígeno suficiente en los pulmones y te hace saltar desesperado tomando grandes bocanadas de aire. Pues bien, todo eso debe tomarse en cuenta al salir a fotear en altitud.

Finalmente logré algunas tomas que me dejaron satisfechos pero no sin esfuerzo y concentración en donde tuve que hacer todo un trabajo mental de relajación y largos ratos de espera para poder calmar la respiración y de paso dar tiempo a las aves para que se acercaran lentamente como fue con los flamencos en Laguna Santa Rosa, un lugar mágico, de belleza extraordinaria y diversidad para satisfacer a cualquiera.

Finalmente, después de poco mas de una hora tendido en la orilla de la laguna (técnica de Tumbing) con viento y una temperatura no mayor a los 5 ºC pude lograr que esos plumíferos amigos me regalaran momentos especiales que aún llevo en la memoria y por supuesto, en la memoria de mi cámara.

Referencia de especies avistadas:

Sin duda de las aves que logré avistar, los flamencos se llevaron la mayor atención, no sólo por su belleza y característica estampa sino porque en Chile tenemos la suerte de encontrar 3 especies diferentes que a ojo del principiante puede parecer la misma.

Hay dos especies del género Phoenicoparrus conocidas como parinas, (la grande y la chica); la otra especie es del género Phoenicopterus llamado flamenco, propiamente tal.

Las parinas viven casi exclusivamente en lagunas salobres de las zonas altiplánicas de las regiones I a III del norte de nuestro país en altitudes desde los 2.500 a los 4.800 metros de altitud.

El flamenco chileno frecuenta los mismos hábitat pero con una distribución mas amplia pudiendo encontrarlo también playas y lagunas en la zona central, sur y sur austral del país desde el nivel del mar hasta los 4.800 metros de altitud.

Todas las especies comparten una inconfundible y peculiar silueta con patas y cuellos largos en relación al cuerpo, picos angulados no menos singular con el que filtran su alimento del agua como microorganismos y pequeños crustáceos. Son aves sociales por lo que viven en grupos y crían también en colonias cuyos nidos son plataformas de barro con forma de volcán en medio del agua somera.

Demás está decir que el principal rasgo que llama la atención a primera vista son sus hermosos colores rosados y plumeros de un vivo color rojo en  mayor o menor cantidad dependiendo de la especie.

Fotografiar a estos amigos, no es fácil ya que son muy tímidos y se alejan hacia el interior de la laguna cuando se ven amenazadas por lo que hay que acostumbrarlas a nuestra presencia o bien, acercarse muy lentamente para no asustarlas mucho.

Aunque yo no contaba con un hide, pienso que es una muy buena opción para intentar con estas aves o de lo contrario no les quedará otra opción que esperar tendido en el suelo por largo rato y esperar que se acerquen de a poco, aunque les cuento que de todas maneras vale la pena.  

Saludos

Andrés

Parina Grande
Datos de la toma, Canon 40D; Tv(Velocidad del obturador: 1/1600Seg.; Av(Valor de apertura): F 5.6; Modo de medición: Evaluativa; Compensación de exposición: -1/3; ISO: 160; Objetivo: 100-400mm f 4.5-5.6; Distancia focal: 400 mm

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